Pared, techo, espejo, vidrio, mueble... cualquier superficie: debe ser lisa (nada de texturizado ni tirol setentero), estar limpia y seca. Para que rechine de limpio, pásale un trapo.

Pon el vinil sobre en una superficie plana con los gráficos hacia abajo. Frota firmemente para pegue bien el vinil al papel transparente.

Para evitar arrepentimientos, piensa bien dónde vas a poner tus viniles MangoManila. Pégalos con cinta a la superficie, retírate, admíralos, disfrútalos. Si son varias figuras, sepáralas cortando alrededor con tijeras.

Empezando por una esquina, despega el papel blanco lentamente.

Toma de dos esquinas el papel transparente (donde está tu vinil) y pégalas suavemente sobre la superficie que escogiste. Revive a tu aliado del paso 3. Con su ayuda, frota el vinil presionándolo contra la superficie. El movimiento debe ser del centro hacia afuera (o de arriba hacia abajo) para que no queden burbujas ni arrugas. Paciencia, acuérdate que vale la pena porque pronto tu mundo quedará diferente.

Es casi como deshacerte del papel blanco. Primero dale una frotadita para asegurarnos de que se pegue bien a tu superficie. Despega el papel transparente lentamente, jálalo hacia abajo y no hacia ti.

Acabas de transformar tu espacio, ¡felicidades! ¡Estamos seguros que te quedó increíble! Ahora disfrútalo y vive la experiencia MangoManílica cuantas veces quieras.

¿Cuántas calcomanías no quitaste de niño? Pues quitar viniles es igual de fácil. Con tus uñas, despega una esquina de tu vinil y lentamente retira el resto de tu superficie.

Baja aquí más secretos de instalación.

 
 
 
 
 
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